October 8th, 2007 (12:34 pm)
Vegetando en:
casa de mi primo
Me siento: indescribable
Machacando a los vecinos con: tamaki nami
Mi existencia da asco. Ya sé que tengo que valorar lo que tengo porque siempre hay quien lo pasa peor y blah, blah, blah, pero es que resulta un poco difícil cuando cada vez que te das la vuelta ocurre algo malo.
Una madre que se te pone mala en pleno Agosto con el bar familiar hasta la bandera de peña, madre a la que operan para solucionar el problema y que calcula estar en pie a los 15 días y que, a estas alturas, parece que tiene para dos meses de reposo ¬¬; consecuencia, la idiota de la hija a chuparse jornadas laborales de 14h 6días a la semana.
Oh, pero es que la cosa es mucho más "divertida". Servidora este pasado jueves se va a primera hora a la uni para matricularse, durante todo el trayecto (1h) tiene que aguantar a la histérica de su tía echándole en cara que la margina y que aprecia más a la mema de la cocinera del turno de mañana del bar, que es una conspiradora y que lo único que quiere es echarla a ella porque es la única que ve que quiere apoderarse del bar y luego conquistar el mundo ¬¬. Ya con la moral bastante quemada, llego a la uni y resulta que hasta las 11:30 no puedo acceder al ordenador. Me siento a vegetar en un rincón y mi padre me llama de los nervios para ver dónde demonios estoy, que a la cocinera (sí, la conspiradora) le ha dado un jamacuco al estómago y se la han llevado a urgencias, es decir, que no había nadie para encargarse de cocina a las 11 de la mañana; yo le digo que hasta las 12:15 no puedo estar de regreso, me gruñe algo ininteligible y me cuelga.
A las 11:30 me siento ante el ordenador y el muy cabrón me dice que si me apunto a Estudios de Asia Oriental me cierran el Doctorado, en ese momento respiro hondo, me levanto y voy a la cola de frustrados existenciales como yo a los que el ordenador se nos subleva cada año. La secretaria me dice que no puede ponerme la simultaneidad de estudios, que vaya a mi facultad y lo intente allí.
12 de la mañana, llamo a mi madre al borde de una crisis nerviosa y le explico el panorama, que se lo diga a mi padre porque yo paso de llamarle y agravar mi estado de nervios. Llego a la secretaría de mi facultad, cojo número (sí, tenemos un rulo rojo como el de las carnicerías) y miro a ver por cual van, oh, perfecto, hay 50 personas por delante. Me siento en el suelo mirando al infinito.
12:55 de la mañana, por fin es mi turno. Explico mi problema a la secretaria de cara avinagrada que me atiende, me dice que le deje el sobre de matrícula y que "ya verá si ellos pueden matricularme", yo le digo que me faltan por rellenar las asignaturas porque nunca se sabe cómo van los grupos y porque tengo hasta 3 códigos diferentes para Japonés I y II, ella me mirá desagradable y dice que entonces lo traiga mañana, porque ya es la hora de cerrar y no me da tiempo. En ese punto llego a plantearme si la satisfacción compensaría el número de años de cárcel que me pueden caer por arráncarle los pelos a la bruja y romperle la cara a golpes contra la ventanilla y luego pegarle fuego a la secretaría. Como en el fondo soy una persona educada, me limito a una mirada homicida y un alegre y sarcástico comentario de "enviaré a mi hermano, porque a diferencia de otras personas, yo trabajo".
Catatónica por la histéria, el cansancio y la falta de sueño acumulado, me voy corriendo a coger el bus, llegar a mi pueblo, correr hasta mi casa, cambiarme de ropa y subir corriendo al bar (unos 45 min de carrera da un lao a otro, muy sano).
2 de la tarde, arrivo al curro, por suerte la chica del turno de tarde ha subido a echarnos una mano y podemos sacar la comida sin muchos problemas, exceptuando el hecho de que basta que no estés preparado para que te vengan 173 personas a comer. Trabajo a destajo hasta las 7 de la tarde, sentándome sólo 20 min para comer a las 5:30.
Esto es un día extremo, pero los habituales tengo que hacer frente a una familia desquiciada por el estrés, muchas horas de trabajo, hacer cosas por la casa y lidiar con un trastorno de ovario poliquistico que no hace más que agravarse a pesar del empastillamiento, que altera mi estado de ánimo y a nivel físico es como estar mareada en un coche constantemente. Sigo sin internet, que era mi pequeña via de escape años atrás, y estar en el ordenador no es una opción porque o estoy currando o durmiendo.
Quiero unas vacaciones de mí misma.
Ah, sí, el post se llama La Maldición. Es que parece que estamos gafados: se nos han estropeado la mitad de aparatos del bar, la cocinera está con una infección garrafal de estómago, un camarero se nos fugó a Alemania esta semana porque le salió de ahí, yo con mi trastorno, mi tía loca, mi madre operada, mi padre se cortó un ojo con un papel y tuvimos que ir a urgencias, a mi otra tía le ha tocado una hernia discal en plena preparación de oposiciones, mi hermano sufre trastornos del sueño, el cocinero al que llamamos de refuerzo para el sábado se nos presentó con un parche en el ojo porque sufre retinopatía diabética y se le llenó de sangre el humor vitreo y se lo están tratando con laser.
¿Quién da más?